lunes, 23 de diciembre de 2013
NAVIDAD 2013
jueves, 7 de julio de 2011
MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN Amanece en la Puerta del Sol (3)
martes, 14 de junio de 2011
Vídeo creado y narrado cortesía de Cruz de Alcoy.
"espero que te guste, durante mucho tiempo me ha acompañado esta oración narrada por ti, ahora me da alegría poder hacer algo tan sencillo como lo que pediste.."
Nuestro agradecimiento a Cruz y a Encarnita. Gracias!
Texto:
http://felixgracia.com/ima
domingo, 29 de mayo de 2011
El Cuarto Camino (de 1993)
El Cuarto Camino - entrevista Félix Gracia - 1993
duración: 45'26" (click derecho -> abrir enlace en una pestaña nueva)
jueves, 19 de mayo de 2011
AMANECE EN LA PUERTA DEL SOL

miércoles, 10 de febrero de 2010
AQUEL LEJANO SUR
martes, 2 de febrero de 2010
LA NOCHE DE LAS CANDELAS
Han transcurrido ya cuarenta días desde la Navidad, y en el alma se remueve el más profundo y genuino de sus anhelos, asociado desde la antigüedad al devenir del Sol. Nuestros antepasados vieron en el Sol una fuente de vida que daba forma a su intuición de que en el ser humano habita un poder espiritual eternamente viviente, que es el fundamento de todo lo manifestado. Y el astro Sol, fuente de luz y calor, pasó a ser el símbolo visible de aquel poder implícito, de manera que el devenir de la poderosa luminaria se convirtió en el anuncio de la actividad del espíritu invisible que daba vida al Hombre.
El nacimiento del Sol celebrado en el Solsticio invernal constituía en su mentalidad una señal de la venida de dicho poder a la vida humana, de su nacimiento. Y el hecho en sí era percibido como algo tan colosal, que en su imaginación tomó la forma del nacimiento de un “niño” especial, concebido y nacido de manera singular, e investido de un poder sobrehumano al que denominaron Niño-Dios. En esa larga lista de niños divinos nacidos en el Solsticio invernal figura Jesús, referente más familiar y cercano de una tradición que dio vida a un símbolo eterno asociado a un acontecimiento cósmico, universal, que por repetirse año tras año mantiene viva la oportunidad de hacerlo real en nosotros.
Pero en la mentalidad de nuestros antepasados, ese Niño-Dios, que nace como el Sol en el seno de la oscuridad de la noche más larga del año, es débil, indefenso y está amenazado por las tinieblas. Por tanto, el recién nacido necesita protección y ayuda hasta que pueda valerse por sí mismo, en un proceso no exento de peligros que culminará felizmente en el Solsticio de verano con el triunfo del Sol, después de haber superado el todavía incierto pero esperanzador equinoccio primaveral, en el que las fuerzas de la luz y de la oscuridad se equilibran dando lugar al mismo número de horas de día que de noche. Superado este momento crucial, el Sol, y junto a él el Niño-Dios, progresará imponiéndose definitivamente a la oscuridad en el mencionado Solsticio, cuando la noche es la más corta del año, y el día el más largo.
Sensibles a esta simbólica necesidad de ayuda y de protección, la humanidad de entonces encendía hogueras en las noches de los primeros días del mes de febrero, punto intermedio entre el nacimiento celebrado en el Solsticio invernal, que es el momento de máxima debilidad, y el equinoccio de primavera, tras el cual el Sol comenzará a superar con firmeza a las horas de oscuridad. El triunfo está anunciado, sí, pero en esos días intermedios en los que reina todavía la incertidumbre, nuestros antepasados iluminaban las oscuras noches en un gesto simbólico que fortalece a la luz.
Con el tiempo, aquella lejana costumbre fue incorporada al Cristianismo haciéndola coincidir con una fecha igualmente simbólica, que es el día de hoy: 2 de Febrero, día en que se conmemora la purificación de María, tenida lugar a los 40 días de dar a luz según prescribe el Levítico, y la presentación de Jesús en el templo. Pero que conserva su espíritu relacionado con la Luz, ahora asociado a una virgen, la Virgen de la Candelaria; de las candelas o luces.
Vaya pues mi apoyo, mi solidaridad y mi acompañamiento, a todos aquellos pueblos que hoy celebran esta festividad; a todas las personas que lo llevan en su nombre, y a todos los que hoy enciendan su vela en homenaje a quienes lo hicieron primero, y como signo de afirmación personal.
martes, 26 de enero de 2010
A PROPÓSITO DE HAITÍ
La catástrofe humana vivida en Haití ha sido de tal magnitud que, durante unos días, el mundo ha parecido detenerse, sobrecogido y conmocionado ante la inmensa desolación. A la tragedia le ha seguido una respuesta solidaria nunca antes vista y un despliegue de medios que ha superado la capacidad de absorción del propio damnificado, dañado ya por la pobreza –de medios, de oportunidades, de justicia...- mucho antes de que el terremoto mostrase al mundo su inmensa necesidad.
Haití ha sido fuente de noticias minuto a minuto, todas parecidas, pero todas dramáticas también; porque mil muertes contadas una a una no es una repetición, sino mil tragedias. Pero entre ellas, sin fondo de ruinas a sus espaldas, un reportero hizo referencia a un suceso que no ha tenido repercusión mediática, tal vez porque se consideró un suceso menor en medio de tanta desolación. La noticia daba cuenta de lo ocurrido a dos hombres procedentes de la vecina República Dominicana, quienes cargaron sus respectivas camionetas con alimentos, ropas y medicinas y se adentraron en tierras haitianas con su cargamento de solidaridad en ayuda a sus vecinos. Ignoraban, seguramente, que además de alimentos era aconsejable llevar protección militar ¿Quién podía imaginarlo, cuando lo que te mueve es el deseo de socorrer al herido?


