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sábado, 21 de mayo de 2011

AMANECE EN LA PUERTA DEL SOL (2)

Hoy, es día de reflexión. Lo había establecido con anticipación el propio Sistema a modo de gesto solemne, aunque fatuo, escénico, de puro maquillaje, porque no hay objeto de reflexión dentro de una estructura diseñada para perpetuarse a sí misma. Da igual quien suba al escenario, ni quien sustituya a quien, pues todos  sirven al Sistema y se alimentan de la misma sustancia psíquica, están movidos por el mismo impulso, representan los mismos arquetipos humanos y la radiografía de su alma es idéntica. No hay nada sobre lo que reflexionar dentro de un organismo que, aunque manejado por unos cuantos, nos incluye a todos, y hace de todos un solo individuo atrapado en una red psíquica todopoderosa, como Matrix.

Esto, amigos,  es Samsara: una categoría o modalidad de la experiencia en el seno de la eternidad basada en la repetición cíclica, configurando una suerte de movimiento similar al de la noria, del que no somos conscientes y de muy difícil escapatoria. En él estamos todos. Y el instrumento que gestiona al Samsara es el Sistema. Y, por lo tanto, cualquier reflexión sugerida por él, sirve, exclusivamente, a su objetivo de perpetuarse.

Pero en estos días, en este nuevo Mayo, ha brotado en el corazón de los hombres un sentimiento largamente gestado en el seno de la Vida. Y, éste, sí merece una serena reflexión. Ha nacido como aquel Niño-Dios intuido por nuestros antepasados, rodeado de peligros; en el seno de una sociedad establecida sobre el poder, que ve en él una amenaza. Hace un par de días me refería a ello diciendo que era una célula portadora de nuevas instrucciones nacida en el interior del Sistema, y que éste ya la había detectado. ¿Cómo reaccionará el Sistema ante ese impulso de cambio y, por tanto, amenazante y desestabilizador de su estructura? ¿Le hará frente, lo combatirá, tratará de eliminarlo del mismo modo en que nuestro organismo actúa ante un cuerpo extraño, no reconocido por el sistema inmunológico? No lo creo. Esta reacción, primitiva aunque todavía vigente en muchos casos,  ha sido ya superada por la evolución en forma de nueva estrategia y, el Sistema, es el sofisticado mecanismo nacido de ella, el resultado de incontables respuestas adaptativas gracias a las cuales ha logrado sobrevivir. La nueva estrategia forma parte de su naturaleza  y consiste en la seducción, en la atracción, en el encantamiento del elemento extraño sin que este perciba la seducción que lo envuelve, porque la misma seducción eclipsa su conciencia.

Este es el peligro. Real y auténticamente poderoso, porque no parece tal; porque quienes lo representan parecen amigos o incluso lo son. Amigos, aunque servidores de otra causa que a veces, incluso, militan en nuestras filas.

Hoy seguimos presentes en las plazas y calles de nuestras ciudades y pueblos, y volveremos mañana. Tenemos un trabajo que realizar, una misión que cumplir, una razón que nos guía más poderosa que nosotros mismos.

“Brotan de mí muchas voces largo tiempo mudas, voces de interminables generaciones de prisioneros y esclavos (…) de los enfermos y los desesperados (…) voces de ciclos de preparación y crecimiento, de los hilos que unen a los astros (…) y de los derechos de aquellos a quienes los otros pisotean…”  Walt Whitman, una vez más.